
"Por eso, cada persona tiene su manera de curarse cuando le hieren. Bebiendo, cantando, enfadándose, riendo, llorando, viajando con amigos y hablando con ellos, corriendo una maratón… o lo peor, ignorando el dolor. Mi forma de curarme es hacer tartas y galletas por la mañana, como ahora, como cuando mi abuelo murió de repente, como cuando una apasionada relación llegó a su fin… vengo a la cocina y preparo tartas, curándome con el olor del horno, es como oler al sol. ¿Puede haber un tratamiento más dulce que éste?"
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